lunes, 7 de octubre de 2013

4-Marsha Matrouh-El Cairo

6 de julio El Cairo 
El cuarto relevo de escolta nos dejó en Marsa-Matrouh, un pueblo de veraneo playero para los locales. Como dijimos que queríamos dormir de camping nos llevaron a un parking frente a la playa. En principio tenía buena pinta y al lado había ducha y servicios para la playa, donde varias mujeres con burka fueron muy amables y sobre todo interrogaron a Sofi en inglés. No permitieron que pagáramos nada por el servicio de baño. La playa era curiosa, toda la orilla estaba cubierta de toldos de paja y telas de colores. Montamos el campamento y al rato apareció un tipo muy serio y pesado que iba a ser nuestro guarda toda la noche. Boni, Miguel y yo nos fuimos a dar un paseo y a buscar una cabina de tl. Cuando volvimos nos cayó una bronca de bigote. Loquillo, ese mote le pusimos al "madero", estaba empeñado en controlar que estuviéramos los siete durmiendo y quería comprobarlo personalmente, a lo que me negué. Parecía que más que escoltados estábamos detenidos. La noche fue perruna. En el recinto comenzó su actuación un grupo musical con los decibelios que se acostumbra a utilizar ahora, osea, a toda pastilla. Al menos tuvieron la decencia de terminar pronto, pero dio lo mismo porque al lado en un restaurante había otro grupito con el mismo nivel sonoro. A parte, niños jugando al fútbol y familias de fiesta; mosquitos y, hasta que no se despejo la cosa, calor al no poder abrir las ventanillas por el ruido.
Tuvimos noticias de las notas, muy buenas por parte de Luis y Sofi pero a Javi le cargaron la lengua. Gran faena.
2 de Julio Alejandria
Al día siguiente el último grupo de escoltas nos dejó camino de Alejandría por fin libres.
La llegada a esta ciudad, una locura.  Casi 30 Km antes de llegar al centro nos encontramos con un tráfico caótico de verdad. La conducción era como jugar a la maquinita. Habñia que evitar que te arrollaran por un lado o por otro. No se respetan ni los semáforos,  que habia muy pocos, ni los pasos de cebra. Ni a la poli. La ley de la selva. Por fin conseguimos llegar a la Corniche (paseo marítimo).
 Nos instalamos en un hotel en el paseo, en una suite para cinco y otra habitación doble. Los cuartos estupendos aunque al ver el edificio y el portal  daban ganas de salir corriendo. Vistas al puerto y al paseo. La ciudad tiene unos edificios preciosos, reliquias de tiempos coloniales, pero totalmente desatendidos, no se les ha dado una manita de pintura en 50 años. Inmensas teterías con enormes ventanales en las que siempre hace fresco por las corrientes que se forman, donde se juega al domino (misma palabra que en español) y se fuman cachimbas, con su agradable perfume.
Al caer la noche; la locura. Todos los coches y personas de la ciudad parecen reunirse en la Corniche para el paseo y si circular en coche era impactante, intentar cruzar la calle era suicida. Los locales, por supuesto con un cuajo increíble  lo consiguen con una habilidad sorprendente. Lo nuestro, una chapuza, dando gracias a los dioses cuando llegábamos a la otra acera. Es como los sanfermines, pero en este caso los guiris nosotros, claro.
El tiempo continúa siendo sorprendentemente agradable. Los cuarenta o más grados que nos venían pronosticando no han llegado, gracias a Dios y en las habitaciones disfrutamos de brisas suaves originadas por las corrientes. Solo fallaba el ruido del tráfico y sobre todo de las bocinas ya que aquí, sin bocina parece ser que se da el coche por averiado, son incapaces de permanecer más de cinco segundos sin utilizarlas.
3 de julio Alejandría
Cambiamos de hotel porque el anterior estaba reservado para este día  Paseamos hasta el Castillo, donde anteriormente estuvo el faro de Alejandria, vimos la lonja y la mezquita mas importante de la ciudad, pero no recuerdo el nombre. Los coches estaban aparcados frente al hotel y con vigilancia. Por la tarde fuimos en taxi a las catacumbas. Pepito iba muy tenso porque ligó; el taxista le tocó la pierna varias veces y le hizo carantoñas. El taxi era del mejor nivel "africain" y los no habituados "lo fliparon", como dice Javi. Después vimos el teatro romano pero que comparado con lo visto en Libia no valía nada.
Cenamos muy bien en un sitio con mas camareros que clientes, una especie de "El Brillante" pero en egipcio. A los 10 segundos de pedir unos huevos fritos los tenías delante. Por la noche, algunos paseamos hacia el otro lado de la Corniche y vimos la moderna biblioteca de Alejandria, por las fotos que vimos anunciándola la pinta era impresionante, no sé en realidad como funcionará ahora o si solo estaba así el día de la inauguración.

La noche para algunos fue mala. Larguito no se si podrás renovarle a Javi el carnet de carne de perro por lo que se quejó. Los tranvías parece que estaban metidos en la habitación de nuestros cuatro jóvenes intrépidos viajeros, unidos a los pitidos de los coches y a a los rezos. Nos gustó mucho Alejandría con su bullicio y todos  sus agradable cafetines.
Vista desde el hotel. Alejandría

Corniche, Alejandría


Tráfico en Alejandría


4 de julio Alejandria-Cairo
La salida no fue tan complicada como la llegada, ya que era fiesta y el tráfico era menos "heavy". Todo un récord. Estábamos en El Cairo a las doce de la mañana, con parking y hotel buscados. Nos emocionamos cuando vimos por primera vez las pirámides de fondo cuando aun estaban a veintitantos Kms en una zona de palmerales y huertas. Una visión para recordar.
Nuestra preocupación,  visto lo de Alejandria, por lo que podia deparnos la llegada al Cairo, se disipó. El tráfico fue muy ligero y gracias al recorrido que tenía Pepito en el GPS llegamos sin problemas al museo egipcio y de allí a la zona de los hoteles. El nuestro tenía aire acondicionado y amplias habitaciones. Últimamente cogemos una triple para los viejos y una cuádruple para los jóvenes  No he comentado los reñidos torneos de parchís que llevamos a cabo.
Después de comer paseamos por las dos orillas del Nilo. Hotelazos, barcazos y un Nilo impresionante. Creo que por los Emails que enviáis estáis pasando mas calor que nosotros. Cenamos en un viejo restaurante de los años cincuenta, que se mantiene como en su inauguración; muy agradable y con saborazo.


5 de julio Cairo
A las 10 de la mañana,( ya habiamos comprobado la tarde anterior que la embajada de Sudan estaba en su sitio) estábamos peleándonos los visados de Sudán. Africa, Africa, colas y codazos a la africana, oficina africana, papeleo africano. A eso de la una y media salimos de allí con la promesa de que al día siguiente a las diez estarían listos. Y nos fuimos a las pirámides. Ligera pelea para conseguir taxis a buen precio, alrededor de 4 € y están a unos 20 Km.
Realmente, por mucho que las hayamos visto en pelis o hayamos leído sobre ellas, te sobrecogen. Nos vamos a comer. 
Besos

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