lunes, 7 de octubre de 2013

19-Mangola-Nairobi. FINAL

Nairobi, 14 de Septiembre
Las fechas del último envío son erróneas.
8 de Septiembre, Mangola. 
Pasamos la tarde charlando con Pepe, Carmen y M. Ángeles, dos amigas vascas que tenían a sus maridos y al hijo de una de ellas en el Kilimanjaro y regresaban al día siguiente con Miguel Ángel.
9 de Septiembre Mangola.
Sofi, yo ,Luis, Javi, Pepito y Richard, un chico que vive en la misión, nos fuimos a la fragua de los mangati, donde estuvimos días antes. Encargamos cosas para el día siguiente y compramos algunas pulseras y collares, quedamos en regresar al día siguiente. Después de comer cada uno se fue por su lado, yo me puse a escribiros desde el ordenador de M. Ángel. Pepito dejó el coche ya vacío y empaquetado.
Los que faltaban por venir llegaron bastante tarde ya que hubo un accidente de autobús en la pista de la misión y tuvieron que parar para ayudar y trasladar a algún herido. Aunque asustados, no tenían problemas graves.
Los que habían subido al "Kili" nos estuvieron contando sus peripecias, todos gente muy simpática y tranquila. Cenamos y conversamos.
10 de septiembre Mangola
Sofi y yo volvimos a la fragua, esta vez nos llevó Pepito y nos dejó allí  porque nos apetecía volver dando un paseo; son unos cinco Km pero el paisaje es precioso con sus bosques de euforbias y sus grandes baobabs. Por supuesto, de todo lo que les encargamos el primer día no habían hecho nada. 
Como las cosas que tenían nos gustaban mucho, ideamos nuevos diseños para hacer collares. Quedan preciosos, son piezas auténticas fundidas de metales reciclados y moldeadas una a una en el yunque; bueno en el suelo, sobre un trozo de hierro. Pasamos una mañana muy entretenida, allí curraba hasta el gato: Baladí que es el jefe, dos de sus mujeres (tiene tres, pero una de ellas no vive allí), tres chavales jóvenes, una hija jovencita y guapísima con su bebé y un cerro de niños pequeños que de vez en cuando manejaban el fuelle. Las mujeres lijaban y los hombre confeccionaban las piezas. De vez en cuando llegaban visitas que también colaboraban. El sitio es un lugar en mitad de ninguna parte, rodeado de un vallado de palos irregulares, en el suelo dos fuelles de piel que avivan el fuego donde funden todo tipo de metales, (balas, tuberías, radiadores de coche...). Nos llevamos un buen botín.
El paseo hasta Mangola se nos hizo corto, hora y cuarto, porque veníamos charlando. En el pueblo nos recogieron los demás porque estábamos todos invitados a comer en casa de un guardián del hospital. Eramos unos quince más el perro (Chopi) y estábamos metidos como en el camarote de los hermanos Marx, pero la comida estuvo muy rica y la casita agradable.
Por la mañana los demás estuvieron colaborando, Javi quitando pegatinas de un contenedor que Pepe quiere convertir en oficina y otros limpiando en el hospital. 
Cocinamos Carmen y yo un postre y los vascos un pollo riquísimo. Tras la cena, tertulia cinematográfica;  Javi se lo sabe todo.
11 de septiembre Mangaola
Descartamos el safari a Taranguire que teníamos previsto hacer con Pepe y Miguel porque todo era demasiado precipitado y estos pobres no paran de recibir gente.

Pepito, Sofi y yo a la fragua de nuevo, el resto se dedicaron a pintar el contenedor, todos colaboraron. Comimos en la misión y por la tarde Sofi, Carmen, M. Ángeles, Ion y yo nos fuimos a comprar unas telas al pueblo para hacer bolsitas para los collares. Al final les lié y nos las van a encargar a una modista que conocen allí y nos las traerán a España.
Casa de Mangola


En el jardín de Mangola

Hacia las seis nos fuimos todos al hotel de la argentina y el tanzano (descendiente de alemanes) que tienen en el lago. Un sitio precioso, un vergel lleno de palmeras y con un manantial muy bonito. Tiendas de campana grandes de habitaciones. Nos sirvieron una cena estupenda y el sitio precioso. Tertulia animada.
12 de septiembre Mangola-Arusha
Nos despedimos de todos y nos llevó Kastuli, un chófer de la misión, a Arusha donde dormimos en los espiritanos, experiencia nueva para los Yanes jóvenes. Una monja nos recibió  Pasamos la tarde buscando bolas y luego nos fuimos a cenar y a ver "Mamma mía" con la monja.
13 de septiembre Arusha-Nairobi
Después de varias llamadas y de cambiar varias veces de emplazamiento conseguimos que nos recogiera el minibús expreso a Nairobi. Una barbaridad la conducción del chófer, con la pista en condiciones horribles, pero nos puso en Nairobi a las 2 de la tarde. Después de comer Sofi y yo nos fuimos al mercado masai donde perdimos los papeles y nos lo compramos todo, mucha pelea y regateo pero cosas que merecían la pena, nada que ver con el de Arusha que es bastante malo.
Los chicos se fueron al fútbol.
Cenamos en La Tratoría y nos fuimos a dormir al camping en una habitación para los cinco.
14 de Septiembe, Nairobi
Hemos quedado ahora a las doce con uno para ver mas bolas y con Laurencia para despedirnos, después nos iremos al centro a comer y al cine, y mañana a Madrid.
Como no tengo tiempo para esplayarme y hacer conclusiones sobre el viaje, sólo anotaré un par de cosas.
Los últimos días ha aparecido una nueva clasificación escatológica. Es el modelo corcho o "el indestructible". Es un choricillo que por muchos litros de agua que le caigan encima, y aunque parezca que ya se ha ido por el desagüe, resurge siempre con nuevos bríos.
Otro tema a tratar son los misterios africanos, que aun no hemos logrado resolver. La mayoría son relacionados con la hostelería
Misterio N.1 ¿Por qué es totalmente imposible que te sirvan un sandwich por ejemplo de tortilla, pero sí pueden traerte el pan por un lado y la tortilla por otro?
Misterio N.2 ¿Por qué si pides un vaso de leche, tardan media hora más que si pides un café con leche, o un te con leche ?
Misterio N.3 ¿Por qué si quieres una pizza sólo con tomate y queso, aunque estés dispuesto a pagar una especial, no pueden ponértela?
Estos misterios y otros intentaremos descifrarlos en nuestro próximo viaje. 
Besos a todos

18-Nairobi-Masai Mara-Mangola

Arusha, 12 de Septiembre


2 de Septiembre Nairobi. Comimos en un "nyama choma" con Irene y estuvimos recordando viejos tiempos y pensando cual sería la mejor forma para ayudarla. Cenamos con el Topo en un italiano nuevo de Hurlinghan (bueno, el Topo no cenó porque tenia que ir a ver a sus turistas y nosotros madrugábamos mucho al día siguiente).
Horfanato de elefantes y rinos en Nairobi


Horfanato de elefantes y rinos en Nairobi

3 Septiembre: Nairobi - Masai Mara. Aunque nos dijo el Topo que la carretera estaba mucho mejor que antaño, sigue sin ser para tirar cohetes y tardamos alrededor de cinco horas en 220Km, cuarenta de pista. Paramos en un mercado masai auténtico y comimos nuestra peor comida del viaje. Sólo tenían callos y ugali. Los callos olían a caudra pero sabían mucho peor de lo que olían. Menos mal que al final nos hicieron unas tortillitas francesas que nos parecieron un auténtico manjar. 
Llevábamos preparada la estrategia para pasar como residentes ya que por informaciones del Topo,  este parque es mucho mas relajado que los demás y sobre todo que los de Tanzania, y se puede uno pelear. No hizo falta, Pepito habló Swahili y dijo que llevábamos tres niños y nos cobraron entrada sólo de 4 y como residentes. Nos ahorramos un pastón y el camping también nos lo cobraron a mitad de precio. El parque estuvo muy bien, vimos dos guepardos a tres metros, y tres leonas y un león jóvenes jugando e intentando cazar. No había mucha gente, hay crisis de turismo, debido a la europea. Miles de cebras y ñus, cantidad de elefantes y grandes manadas de búfalos además de los hipos y gran variedad de gacelas. Fuimos al Keekorok Lodge pensando en comer allí pero no nos convenció el precio (nuestros hijos mucho mas tacaños que nosotros) al final nos fuimos a comer a la cantina, por un par de euros y después a tomar un té al lodge.


Tienen un mirador maravilloso. Sofi, Javi y yo decidimos quedarnos allí.  Luis, obsesionado con ver algún leopardo lió a Pepito y se fueron en su busca. Pasamos una tarde estupenda porque los alrededores del bar/mirador estaban ambientadísimos. Hay una laguna llena de hipopótamos, que además estaban fuera del agua y tuvimos tiempo de observarlos con detenimiento. Muchísimas cebras, ñus, familias enteras de elefantes, jirafas, búlfalos y gacelas. Estuvo muy bien y relajado; andábamos hartos de coche. Luis y Pepito no tuvieron suerte con el leopardo, ni con el rino que quería ver Luis.
Salimos del parque sobre las cinco de la tarde, y ya anochecido paramos en un campsite cerca de Narok. Un sitio precioso con paisaje de acacias y sabana.
4 de septiembre Narok-Nairobi
Paramos a comprar de camino unos gorros de lana que huelen a oveja que espanta pero que tienen gracia y además los quioscos están en una cima desde donde se divisa el rift valley. Precioso. 
Luis y Sofi tenían mucho interés en ir a ver el orfanato de los elefantes de Nairobi porque lo recordaban de cuando eran pequeños. El horario es de 11 a 12 de la mañana y es para ver cómo los alimentan. Antes era gratuito e incluso te dejaban darles los enormes biberones. Ahora tienen muchos más elefantitos, pero para subvencionarse cobran entrada y a perdido mucha gracia. Aún así sigue siendo interesante y les encantó a los tres. Debían tener mas de veinte, primero sacan a los pequeñitos, que son muy pero que muy pequenitos y los llevan tapaditos con mantas. Después otros algo más mayores. Nos explicaron un montón de cosas curiosas pero ahora no me voy a enrollar más.También tenían un bebé rino y dos grandes adoptados, lo que nos permitió verlos de cerca. Los facoceros rondaban también por allí a sus anchas.
Fuimos a comer al Carnivore y en Karen compramos unos cestos para llevar como equipaje. Volvimos pronto al camping donde ordenamos las cosas que dejaríamos en Nairobi para la vuelta.
5 de septiembre Nairobi-Arusha
Viaje sin novedades. Llegamos a Arusha por la tarde. Volvimos a acampar en el Masai Camp y para satisfacción de Javi echamos un montón de partidas de billar. Habíamos quedado en principio con Miguel Ángel  pero él al final no llegaría hasta el día siguiente, y tenía que esperar a otros amigos que llegaban de escalar el Kili.
6 de septiembre Arusha - Mangola
Hicimos gestiones en Arusha, Pepito dejó solucionado lo de las aduanas y después compramos un par de cestos en el mercado local. Está muy bien y tiene muchísimo ambiente. Nos fuimos hacia Mangola.
Paramos en Mto Wa Mbu, para intentar localizar al Benjamin, pero no estaba. Recordamos viejos tiempos, pero el hotelito habia cambiado. Tenia ahora una terraza con sombrajo de paja, el patio y las habitaciones estaban muy abandonadas. Le dejamos una nota y nos fuimos.
LLegamos a Mangola sobre las cuatro. 

17-Tiwi-Lamu-Nairobi

Mangola 9 de Septiembre.
y sigo.
Lamu, 28 de agosto al 1 de septiembre 
Al llegar, no a Lamu sino justo enfrente de la isla, donde dejamos el coche ya notamos los primeros cambios. En Lamu actualmente solo hay tres vehículos, antes sólo estaba el de la policía, ahora hay dos ambulancias también, el resto del transporte en la isla es exclusivamente en burro. Nos dió la bienvenida un cartel publicitario inmenso y que por supuesto era de telefonía móvil; tanto Kenia como Tanzania están plagados de chiringuitos y anuncios de móviles. Han entrado a saco en la era de las comunicaciones; una peste: el único consuelo es que aquí por lo menos es barato y bastante asequible para la gran mayoría. Después de buscar bastante y ver casas y hoteles acabamos en uno que no estaba mal pero, por supuesto, los precios ya no eran los de antes, aunque todavía son soportables. Lo que ya no es soportable es la cantidad de construcciones que han hecho nuevas, sobre todo en Manda (justo frente a la playa de Shela). Antes era un lugar paradisíaco, totalmente virgen, ahora han construido un montón de mansiones con un gusto pésimo, por supuesto de europeos. En la playa de Shela también han construido un montón, entre otros, Carolina de MónacoMike Jagger y otros famosillos. Esto se está echando a perder.
Lamu

A pesar de todo la ciudad conserva su antiguo encanto, el relax de que no haya coches, el ambiente swahili, las calles estrechas que conservan las casa viejas con sus magníficos portones de madera, las calles están más limpias que antaño pero conservan el sabor, la plaza con su enorme árbol en el centro y su mercado de frutas y verduras. Estamos en Ramadán y al mediodía no se encontraba donde comer, pero el desayuno del hotel era potente y con algo de fruta a media mañana lo arreglábamos.  La verdad es que otra vez volver al mundo musulmán nos daba bastante pereza, sobre todo a Sofi y a Javi aunque aquí es bastante relajado. 



Paseando íbamos a la playa y volvíamos en barco, otro gran cambio (para peor), los dows (barcos tradicionales de madera y vela) ahora en su mayoría tienen motor y con motor pierden el encanto, uno de los días fuimos a la excursión de pesca, no tuvimos mucha suerte, llovió  no pescamos nada ninguno (incluidos el capitán y su ayudante) y la comida en la playa (ellos llevaban algo de pescado, por si acaso) fue rica pero muy escasita y en cuanto te despistabas ponían el motor y pasaban de vela.
Por otro lado, aunque un poco de capa caída,  algunos de los lugares que nos gustaban para comer se mantenían en pie y todavía hemos podido tomar los deliciosos zumos, mi preferido el de coco del "Olimpic" y comernos unos buenos cangrejos. Paseos por las calles, curioseando tiendas. Por cierto, ahora hay algunas tiendas con cosas preciosas pero totalmente prohibitivas.
Sofi y yo fuimos a visitar un orfanato que ha montado un español y que parece que funciona muy bien, tiene también escuela y hospital pediátrico. Allí nos pusieron un poco al día de los problemas que tiene Lamu. Debido a la sequía que sufre el país ha aumentado la población una barbaridad y ha llegado gente de otras tribus (entre ellos masais, bosquimanos y mujeres y niños somalíes...). Hay muchos huérfanos, igual que nos contaron Pepe y Miguel en Mangola, ya que ha desaparecido una generación y todos los niños han quedado solos o con sus abuelos.
Todos estos días fueron de relax (que ya nos hacía falta), de paseos y de lectura en la terraza-azotea del hotel con increíbles vistas al mar. 
De vuelta, no cogimos escolta, no debían tener a nadie disponible y quedamos en que seguiríamos al autobús de linea, pero era imposible, normalmente iba mucho mas deprisa que nosotros, y lo alcanzábamos cuando paraba a coger pasajeros. Por fin llegamos a Malindi, donde ya no había problemas de bandidos y de allí a Mombasa, donde pensábamos dormir, pero lo que encontramos nos resultó caro y nos fuimos de nuevo a Tiwi, donde volvimos a encontrar a los franceses del camión, y de nuevo despedirnos de la playa.
2 septiembre Tiwi Nairobi.
Fue muy emocionante ver de nuevo a Irene, nos dimos muchos besos y abrazos. Luis y Sofi se acordaban de ella. La encontré muy desmejorada, no de cara, pero había adelgazado mucho y esos pechos como cántaros que la caracterizaban habían desaparecido. Me dio pena, su situación económica es de pena, además de mantener a sus cuatro hijos y pagarles los estudios, la sequía ha hecho que este año sea especialmente malo.
Si puedo seguiré mañana. Besos

16-Tiwi-Lamu

Mangola, 9 de septiembre
Hola a todos. Continúo.
23 al 28 de septiembre Tiwi. Como no tengo chuleta escrita y no recuerdo cuándo pasó cada cosa, resumiré nuestra estancia en Tiwi.
En el ferry de Likoni, como siempre, cientos de personas que se desplazan hacia el sur y no tienen más remedio que acudir aquí para atravesar el mar. Novedades: en la explanada donde los coches esperan la llegada del transbordador han colocado una gran pantalla que mientras esperas te infla a publicidad, pero aquí al menos tiene su gracia. Te anuncia el horario de la caída del sol durante el Ramadán y los horarios del ferry. Cuando desembarcamos en el otro lado nos sorprendió lo mucho que había crecido el pueblo, antes había algún que otro chiringuito y algún que otro vendedor ambulante de anacardos y cacahuetes; ahora hay un montón de quioscos iluminados con candilillos, muchísimos vendedores ambulantes y mucha animación  La entrada al camping de Tiwi es por una pista frondosa y muy verde, llena de árboles inmensos, grandiosos baobabs,  palmeras de muchas formas y tipos , papayas, plataneras, mangos... de vez en cuando pequeñas dukas (quioscos de venta) construidas con hojas de palmera donde venden frutas. Las pista de tierra roja contrastando con el verde de la vegetación y por fin ya de noche llegamos a la playa. Mucho más bonita de lo que recordaba, la arena blanquísima llena de conchitas, los cocoteros meciéndose con la brisa, la marea baja que permitía ver el arrecife de coral, cientos de cangrejillos de un blanco casi transparente que cuando das un paso se precipitan corriendo para escabullirse de los intrusos... El Twiga Lodge, que es como se llama el camping, no ha cambiado en absoluto, las mismas bandas (pequeñas cabañitas con techo de paja), las tres terrazas cubiertas con sus sombrajos de palma y para sorpresa nuestra con el mismo camarero Kombo (con la misma bizquera de antaño), nos reconocimos y nos saludamos con cariño, nos recordaba de la época de los safaris ( Lorenzo, Carlos aun conservan la hucha-bola del mundo regalo de Adinda). La zona de acampada seguía como siempre, entre baobabs y palmeras a la orilla del mar y como siempre ambiente de overlanders. 



Nos encontramos, de nuevo con el camión francés que habíamos conocido en Nairobi, viajaban una pareja con su hija de 15 años, que se hizo inseparable de los nuestros durante toda nuestra estancia, saturándoles de tanto juego de mesa. La pobre debía estar harta de jugar con sus padres porque llevaban viajando desde Abril y no tenían fecha de vuelta. Habían vendido todo en Francia, la niña estudiaba a distancia y ya tenían experiencia porque viajaron durante dos años por África y Sudamérica. Después prepararon el camión para seguir viajando.
El tiempo no nos acompañó durante estos días y cada uno de ellos nos cayó un chaparrón. Aún así pudimos bañarnos todos los días y pasear cuando bajaba la marea viendo el coral y pudiéndonos bañar en charcos de aguas limpísimas y caldeadas por el sol, como si estuviéramos en la bañera o bien pasear viendo los pececitos que quedaban atrapados, las estrellas de mar, los erizos, cangrejos y un montón de moluscos variados de forma y color. También pudimos pasear hasta las piscinas que quedan al bajar la marea. Es un sitio precioso donde hay tres piscinas naturales que se adentran en cuevas con oquedades en el techo por donde penetra la luz del sol tamizada por la vegetación. Es de película. Se puede bucear y ver coral y peces tropicales. Cuando nos fijamos bien vimos en la parte alta de las cavernas un montón de murciélagos dormitando. Sofi y yo salimos en estampida, (no consigo que me sean indiferentes, me resultan bastante repugnantes).
La playa es un lugar animadísimo pero tranquilo, todos los días pasan por allí vendedores de pescado o marisco, fruta, samosas y mandasis a la hora del desayuno (empanadillas y bollos). Los mismos que te venden objetos de madera, trepan a los cocoteros y te pelan unos cocos para que puedas degustar el agua, también venden mariguana. También te preparan una excelente cena o comida de pescadito a la brasa, improvisando un estupendo comedor en la playa con mesitas fabricadas con cañas y adornadas con buganvillas  La vida está muy difícil y necesitan del multiempleo para sobrevivir. En la playa hicimos nuestras compras de kikois y kangas, es mucho más agradable sentarse en la arena frente al mar y decidir que telas te gustan más y aunque pueda ser un poco más caro es sin lugar a dudas más mucho más gustoso.
Una tarde fuimos a Mombasa, para ver la ciudad, hacer algunas compras y sobre todo permitirnos el lujazo de cenar en el Tamarindo. Es el mejor restaurante de Mombasa (o al menos lo era), es al aire libre a la orilla del brazo de mar que rodea la ciudad, Mombasa en realidad es una isla, con unas vistas privilegiadas de la ciudad y donde se come una langosta y en mi caso un monster crab (centollo gigante) para morir. Resultó que era el día del censo y casi todo estaba cerrado, pero pudimos escribir un ratito y mandaros un mensaje. Nos acordamos de otro censo que vivimos la primera vez que vinimos a Kenia (¿te acuerdas Paquín?), todo cerrado y todo el mundo se tenia que ir a su casa para que pudieran contarles. Dos años después en primera pagina del periódico daban los resultados del censo comentando que había sido un gran fracaso. Este año nosotros también fuimos censados en el camping.
Se me olvidaba contar que Tiwi esta lleno de monos ladrones y tienes que tener muchisimo cuidado, no dejar nada abierto porque se abalanzan, sobre todo sobre fruta, y te desvalijan. Los cangrejos hermitaños también son habituales, son enormes y se pasean por todos lados, otro habitante es un enorme lagarto monitor (Carlos le hemos hecho fotos pensando en tí).
28 de septiembre Tiwi-Lamu
Este día nos separamos. Montamos un numerito en el ferry de Likoni, dándonos todos besos y abrazos y dejando perplejos a todos los que teníamos alrededor. Boni y Miguel desde Mombasa se iban a Nairobi. Esa madrugada tomaban el vuelo hacia Madrid y nosotros nos dirigíamos a Lamu. Nos quedamos bastante tristones y continuamente nos preguntábamos o mirábamos por dónde andaba el zorro, para poco después darnos cuenta de que ya no estaban allí
Al salir de Malindi, había un control de policía donde nos indicaron que el día anterior un camionero fue atacado por bandidos y no era recomendable ir sin escolta. Pagamos a un militar armado con un kalashnikov (no se qué era más peligroso porque con los baches, continuamente nos preguntábamos si se le dispararía y nos volaría la tapa de los sesos a alguno) el viaje se hizo corto, ya que el soldado continuamente metía prisa a Pepito para llegar cuanto antes, y nosotros (a excepción de Pepito) habituados a medias en pista de 20 por hora, estábamos felices.

15-Mangola-Tiwi (Kenia)

31 de agosto Lamu
Hola a todos, sigo por donde me quedé.

15 de agosto Mangola
Visitamos por la tarde con Pepe el hospital que, aunque ya lo conocíamos, había cambiado y ahora cuenta con un quirófano estupendo. Por cierto, al pobre Pepe le ha caído una de espanto, ya que se han quedado sin administrador y está él haciendo este trabajo, que por un lado no le gusta y por otro se ha encontrado con un caos horroroso que esta tratando de arreglar.  Ha cambiado también mucho el entorno de la casa. Antes todo estaba peladísimo, los árboles que plantaron hace años han crecido y es un gusto disponer de verde alrededor. Cenamos todos juntos, charlamos y discutimos temas trascendentales con opiniones no siempre coincidentes.
16 de agosto Mangola
Miguel Angel se fue a Karatu con los voluntarios cordobeses, que se tomaron el día libre y le acompañaron. Tenía misa y se hacía cura un chico de los que había estudiado en Mangola. El resto nos quedamos poniendo alrededor de 200 lavadoras, ese lujo llevábamos más de dos meses sin disfrutarlo y además  no sabíamos si nos quedaba alguna pulga y no era plan llenarles la casa de las susodichas, con lo cual lavamos todo, incluidas sábanas, que ya tenían un color de difícil definición. Pasamos un día muy relajado, Pepito y Boni haciéndole cosas a los coches, la juventud haciendo un puzzle de no sé cuantísimas piezas y aprovechamos un rato para pasear por el pueblo. Por la tarde Pepe (cura) y yo tuvimos tiempo de charlar y contarnos muchas cosas aunque todavía no hemos acabado y los jóvenes se fueron con un chaval masai que estudia en el instituto y que habla español. Vinieron encantados con todas las cosas que les contó sobre la cultura masai y sobre todo sobre las mujeres. Muy interesante pero eso ya os lo contaran ellos.
Vimos a Endukusi que, aunque han pasado muchos años, sigue igual de cara y se acordaba de nosotros. Me mandó recuerdos para las hermanas. También su mujer se acordaba de todos nosotros.
Cenamos todos juntos pero estaban todos los de la excursión a Karatu matados porque tuvieron que madrugar mucho, y se retiraron pronto. Los demás nos quedamos charlando, y era como si el tiempo no hubiera pasado y estuviéramos en Nairobi  o  Mangola muchos años atrás con Miguel quedándose dormido sentado y a los pocos minutos volver a meter baza en la conversación. 
17 de agosto Mangola
Durante la mañana seguimos quemando la lavadora y yo aproveché para escribiros un mensaje. Entre medias hubo procesión porque era el día de la Virgen y allí se organiza una romería en miniatura moviendo a la Virgen de un pueblo a Mangola. Estuvo bien, acompañados por sus cantos.

La comida, como era domingo y en principio iba a componerse de restos, pasó a ser un banquete, una de las cordobesas hizo gazpacho, salmorejo y gachas cordobesas y Boni se curró un par de tortillas de patata. Todo buenísimo.
En Mangola

Por la tarde fuimos al lago Eyasi a dar un paseo. Más que al lago fuimos a las orillas, ya que el agua casi ni se veía,  ahora es época seca y todo, salvo el hotel de un alemán y una argentina que esta en al borde del lago, está sequísimo. Fuimos al hotel que está rodeado de vegetación y que es lo único en la zona con agua potable. Un sitio precioso pero que éticamente deja mucho que desear. Vimos allí a una hiena que estaba criando.
La tertulia nocturna muy animada y menos polémica  Aunque era una pena despedirse ya de Mangola, queríamos ir al Ngorongoro, al Serengeti y a la playa antes de que se fueran los Matesanz. Los Yanes volveríamos más adelante con un poco mas de tranquilidad. Me da cierto complejo de pesados porque Pepe y Miguel están continuamente recibiendo gente y da la sensación de que irrumpimos en sus vidas sin cortarnos un pelo y haciendo que se adapten a nuestras necesidades. Los cordobeses se iban el martes siguiente, unos días después el madrileño,  poco después vienen unos periodistas a hacer un reportaje y justo cuando acaben volveremos nosotros. Un sinvivir. Pero por supuesto insisten en que están encantados de recibirnos.
18 de agosto Mangola-Puerta del Ngorongoro

Temprano, fuimos a visitar a los Hatza. Son una tribu de bosquimanos que en pequeños grupos viven en la zona. Quedaran unos quinientos y con visos de que si no se pone remedio se extinguirán en pocos años. La visita fue muy interesante y para mí muy triste, viendo que no tiene vuelta atrás su situación, y como en cierto modo todos los que los visitamos estamos colaborando con su destrucción,  aunque en nuestro caso acompañando a Miguel Angel, no es lo sangrante que puede ser con las agencias de turismo (es un amigo y no abusa de ellos, por el contrario les ayuda), sigo encontrándome incómoda. Me imagino que muchos habréis leído el E-mail último de la misión. En todo caso os lo voy a reenviar para que os pongáis al día los que no lo hayáis leído. En resumen, ver cómo buscan raíces de las que se alimentan y que compartieron con nosotros, cómo dan caza a pequeños ratoncillos que son la golosina de los niños y sólo van destinados a ellos, y ver cómo se comunican y se relacionan entre ellos y con nosotros. Fue una experiencia.
Los Hadza han cazado un ratón

Después de la visita a los Hatza fuimos a ver una fragua de los Mangati (ni idea de como se escribe) son una tribu similar a los masais.  La fragua increíble:  fuelles de piel y en el suelo fundían pequeños trozos de hierro, candados viejos o trozos de cualquier metal, y confeccionaban armas, (puntas de flecha, de lanza..), utensilios para el campo y adornos. El chaval que manejaba la fragua nos confeccionó en el acto una punta de flecha con una habilidad alucinante.
Volvimos a la misión donde nos despedimos de todos y nos fuimos hacia la puerta del Ngorongoro. Miguel llamó al cura "rasta", un bosnio lleno de rastas rubias, hiperactivo y con mucha gracia, que nos permitió dormir en el jardín.  Miguel Matesanz se dio cuenta de que había perdido la tienda de campaña. El último día que la usó fue en Arusha y ya no la volvió a ver, tuvimos que pedir al rasta que buscara algún sitio donde pudieran dormir Javi y Miguel, al final les dejo una habitación de alguien que no dormiría allí esa noche.
Tempranito por la mañana, tras despedirnos y agradecer la hospitalidad, nos dirigimos a la puerta del parque Ngorongoro. Para quien no lo conozca debo deciros que es un paisaje tipo selva de montaña, árboles inmensos con mucha vegetación  todo muy verde y húmedo y con niebla que le da un ambiente de misterio. La pista roja, en principio, en muy buenas condiciones. Vimos algunas cebras y por fin elefantes muy cerca del camino y entre el tamaño, la niebla y la intensa vegetación era una visión impresionante (sobre todo sobrecogió a todos los novatos). 
Lo normal hubiera sido que tuviéramos que bajar al cráter con un guía y ademas de pagar la bajada 200$, pagar al guía. Sin embargo, pudimos evitarlo porque Pepito con su swahili dijo que él era el guía y además bajábamos los siete en el Cañonero y no cabía un alfiler. Aquí es obligatorio bajar y subir al cráter en todo terreno. El interior de éste no tiene nada que ver con el anillo exterior desde donde se empieza la bajada. El clima y la vegetación son totalmente diferentes, aquí es sabana.

Pudimos ver muchas cebras, búfalos, ñus, elefantes (a cuatro metros), muchos tipos de gacelas, leones y un montón de hipos, ademas de gran variedad de aves. 
Ngorongoro

Ngorongoro
Al atardecer subimos de nuevo al "ring" (la parte exterior del cráter) que es donde están los camp-sites (camping), estos son lugares abiertos donde hay algunos servicios; esto ha mejorado algo con relación a lo que conocíamos.  Visto que el precio de los lodges era muy elevado nos fuimos a cenar a la cantina de los currantes y ya había anochecido. 
A mitad de camino de la cantina los faros del coche iluminaron un león enorme que no se inmutó cuando nuestros faros le iluminaronSiguió caminando muy tranquilamente. El punto fuerte pasó cuando un coche que venia en la otra dirección le hizo darse la vuelta, vimos como caminaba a medio metro de nuestro coche con la mayor tranquilidad (tal fue la emoción que ni Alegría pudo sacar las fotos del león decentemente ni Javi (ahora cuento la historia) pudo apenas dormir).
Esa noche Pepito pidió prestado al tour leader de una compañía de turistas, una tienda de campaña que nos prestó sin aceptar nada a cambio; además nos ayudo a ponerla. Dentro de la zona del camping había cebras, elefantes y monos.
19 de agosto Ngorongoro-Serengueti
Nos levantamos muy temprano, porque si no salíamos antes de 24 horas del parque nos cobraban un día más y ya nos habían avisado que con el R5 tardaríamos unas tres horas. La pista desde allí, en unas condiciones pésimas con un montón de "corrugations" y piedras. Íbamos acelerados porque pagar un día más era un pastón. Boni no se aclaraba y quiso dar la vuelta. Al final con Cañonero aceleramos para llegar sólo con diez minutos de retraso a la puerta y convencerles de que el R5 llegaba ya, al final coló.

En Serengeti fuimos a la zona de Seronera y vimos grandes manadas de elefantes con sus crías,  guepardos, cantidad de hienas, jirafas, un montón de cebras, ñus, hipos, damanes...
Serengeti

Comimos en el lodge de Seronera que es precioso, incorporando los Kopjes (grandes rocas) a la estructura del edificio y también fuimos a cenar. Fue caro y malo pero nos apeteció por un día comer a lo ricachón (como dice Javi).
20 de agosto Serengueti- Arusha
Volvimos a pasar de Serengeti a Ngorongoro y tuvimos que volver a pagar la entrada, encima nos pillaron. Habíamos pagado por dos niños, que el precio era bastante más barato y, aunque Sofi se pasaba de la edad por seis meses, pensamos que colaría.  Los dos primeros días bien, pero el tercero vieron a Javi y nos pidieron los pasaportes, y no coló de ninguna manera. Nos hicieron pagar parte de la diferencia aunque gracias a Dios se liaron y aún así nos ahorramos 70$.
Llegamos a Arusha donde habíamos quedado con Pepe y MIguel. Sólo vino Miguel Ángel, que había ido el día anterior a dejar en el aeropuerto a los cordobeses. Cenamos en el Masai Camp, donde también dormimos. Miguel el cura nos trajo una tienda de campana para sustituir a la perdida.
21 de agosto Arusha
Fuimos con Miguel a Aduanas. Él ya había hecho gestiones para ver cómo solucionábamos el papeleo para poder dejar el coche en Tanzania e incluso se planteó dejar allí el R5, Boni al final lo descartó porque complicaba mucho la continuación del viaje y el pobre Zorro llegó en parte a Tanzania haciendo honor a su nombre pero en plural. (Las puertas debían ser sometidas a tortura cada vez que había que cerrarlas, la quinta no entraba, el embrague en las últimas, se calentaba, la suspensión hacía un clonk clonk muy sospechoso...) y al final era un regalo envenenado. Pero para nosotros las gestiones fueron muy fructíferas. Nos explicaron que se podía dejar el coche allí sin problema pagando 20$ al mes y presentando antes de que caducara el carnet de pasaje renovado; así el próximo año, si no hay problemas, desde Tanzania bajará hasta Sudáfrica. Tras despedirnos de Miguel, fuimos a hacer compras a un mercado masai que han hecho nuevo, siguen pesadísimos, aunque ahora todos juntitos. 
Cenamos y jugamos unas partidas de billar, esa noche había discoteca allí pero como siempre, a las diez estábamos todos muertos.
22 de agosto Arusha-Mombasa
Madrugamos como era habitual, por carretera fuimos hasta la frontera con Kenia, puesto fronterizo de Taveta. Allí Boni hizo un "treinta sesenta" y entró en Kenia sin sellar su carnet de pasaje para así evitar perder el tiempo en las Aduanas de Nairobi (el plan era abandonar allí el R5) y poder quedarse más tiempo en la playa. El primer tramo, pasada la frontera, era pista en bastante buenas condiciones, parte de ella atravesando el Tsavo. Precioso a pesar de lo seco que está todo. Tierra roja plagada de baobabs y espinos, pudimos ver algunos animales. Poco antes de Voy ya había asfalto.
Mombasa

LLegamos a Mombasa ya de noche y de allí nos fuimos al ferry de Likoni (Vir me acordé mucho de tí y de cuando estuvimos las dos con Luisito un par de semanas y con el ferry a tope de gente. Nos lo quitaron de las manos pasándoselo de unas mamas a otras y nosotras sufriendo en silencio con una sonrisa helada en la cara hasta que lo recobramos), y desde allí a Tiwi al Twiga Lodge que es también el camping clásico donde paran todos los overlanders, también donde paramos con Requetín la primera vez que llegamos a Kenia y donde pasábamos parte del tiempo cuando íbamos con los grupos de Adinda. Muchos y buenos recuerdos.


Otro día más, besos a todos
Tiwi
Comida playera. Tiwi