lunes, 7 de octubre de 2013

12-Khartoum-Addis Abeba

Estamos, por fin, en Nairobi!, llegamos ayer. Continúo por donde me quedé.
28 de julio Frontera Etiopía
Fresquito, una temperatura estupenda, la frontera muy facilita y a las 12,15 estábamos en Etiopía  El cambio enorme, de raza, de paisaje y sobre todo por la cantidad de población. Inmensos rebaños de cebús con enormes papadas (según Javi más grandes que las de sus dos abuelas juntas), jorabas y grandes cuernos. Es fácil comunicarse en inglés con la gente. Todo verde, verde, verde, brillante y limpio, la carretera como el metro, llena de gente, burros, camellos, vacas, rebaños de cabras y ovejas y sobre todo niños, miles y miles de niños todos saludando con un yu, yu. Hemos calculado que sin exagerar en los días que hemos estado en Etiopía hemos escuchado esa maldita palabra no menos de 10.000 veces y no exagero. La carretera es nueva, la están construyendo los chinos y la gente, que no esta acostumbrada, no se despega de ella, se sientan a charlar, a dormitar, es el centro de reuniones y el lugar de ambiente de la zona, esto conlleva que, aunque el asfalto este impecable, las medias que conseguimos hacer son ridículas.
La tierra es negra y está esponjada por la lluvia, las aldeas están en su mayoría construidas con palos. Los techos son de paja, en algunos casos le ponen adobe pero son los mínimos  Trabajan las huertas sólo con la ayuda de animales, no hay tractores ni ningún tipo de ayuda motorizada, los arados son de madera algunos con algo de hierro en la reja, pero parece que te trasladas a la edad media. Es temporada de lluvia. Los tres Yanes junior están excitados y encantados con el cambio. Mires donde mires hay agua, riachuelos, cascadas  y charcas. Nos cruzamos con una feria de ganado como la de San Andrés, todos apoyados en sus varas acordando los precios de las ventas. A la hora de comer nos metimos una buena sesión de autenticidad, comimos en un  hotelillo local una injera que, es el plato local; una spontex de tamaño familiar y encima la comida, normalmente pedacitos de carne y verdura. Vas comiendo con la mano un trocito de bayeta a la vez que tomas la carne o la verdura. Yo ya la había probado y no me había gustado nada, y esta vez no me pareció tan mal, tiene un sabor ácido y la textura deja bastante que desear. Por unanimidad fue rechazada, no así la carne que estaba muy buena. A Sofi, no le sentó nada bien y durante toda su estancia en Etiopía, en cuanto olía la injera se le revolvía el estomago. Aquí ya hay cerveza y fue la primera comida en la que la disfrutamos. Las siete balletas con carne mas todas las bebidas nos costó la friolera de 9€ en total.
El tramo de carretera de la tarde hasta llegar a Gondar se suponía que era pista, pero los chinos se han dado prisa y ya está asfaltado. Llovía y da gusto ver la lluvia después de tanto desierto, el paisaje de colinas arboladas, con niebla y lluvia nos recordó muchisimo a Ruanda. Vemos las primera euforbia candelaria y todo está lleno de flores amarillas que no sé identificar.

Los pueblos que atravesamos, cuanto más grandes mas feos, todos con chapa ondulada. En un momento dado se acabó el asfalto y con la lluvia, la carretera con barro se lo puso crudo al Zorro pero se comportó bravamente.  Boni fue muy habilidoso y lo sorteró con pericia.
Sobre el barro, Boni y el R5 iban de maravilla
Hemos pasado de cero a 2.200 metros de altura con niebla. Quedaban un par de horas de luz y dudábamos que pudiéramos llegar a destino, pero al final lo conseguimos sin tener que conducir de noche, cosa que nos tenemos totalmente prohibida por el peligro que conlleva. 
Hasta este momento, esta etapa ha sido la mas difícil de todo el viaje, por la climatología, las zonas de barro y la difícil conducción, con tanta gente y animales en la calzada.
Nos alojamos en un hotelito muy modesto pero limpio, se fue la luz y no tuvimos tampoco agua caliente. Esto, como pudimos apreciar en los siguientes días, era lo habitual.
29 julio Gonder- Bahir Dar

Estuvimos visitando los Castillos del S XVII. Un sitio curioso y sobre todo fuera totalmente de lugar en mitad de África  Ya de salida hacia Bahir-Dar nos encontramos con los alemanes y los franceses, estos tuvieron un problema con un camionero al que rozaron el espejo retrovisor y montó una gordísima queriéndoles sacar 300€. Llegó la poli y les quitaron el carnet hasta que se solucionara el asunto. Al día siguiente, que fue cuando nos encontramos, se solucionó el lío con 200 Bir,  unos 12€, pero te hace recapacitar sobre el peligro que pueden llegar a tener esas cosas.
Gondar


Se acabó el desierto

Lo mas llamativo del paisaje son los inmensos y fantásticos árboles que se ven, son como de cuento, con enormes ramas y troncos retorcidos, también se veían plantaciones de té y café. La carretera ya de dos carriles y algo mas civilizada, fuertes lluvias durante toda la tarde y la sensación de que en cualquier momento puede aparecer un gorila en un puerto de montaña. Al bajar al valle vimos un montón de tanques abandonados, y terrenos encharcados con arrozales. Llegando al lago Tana la tierra se volvió roja, arcillosa, de eucaliptos muy finos. La llegada al Guion Hotel, en Bahir Dar, la hicimos montando Pepito un numerito, dando gracias a San GPS, desgarrándose las vestiduras y dejando atónitos a los tres guardias que había en la puerta.

Bego y Pepe, nos acordamos de vosotros; vaya sitio más precioso. El jardín nos recordó ya mucho a Kenia igual que el tipo de edificios y sobre todo la vegetación  las mismas flores que en Kenia. Un sitio magnífico a orillas del lago Tana con sus  inmensos árboles, según nos dijeron se llaman Uarcas. Reservamos un barquito de motor para ir al día siguiente a la excursión del lago. Se fue de nuevo la luz y también de nuevo llovió a cantaros.
Nuestro hotel en Bahir Dar 
Transporte de leña a través del Lago Tana


Reliquias de la guerra

Blue Nile Falls

30 de julio Bajir-Dar
La excursión consistía en visitar varios monasterios coptos que están en algunos islotes situados  dentro del lago, pero había un extra que no sabíamos y era que se podían ver hipopótamos lo que nos emociono a todos. La visita a los monasterios estuvo entretenida, aunque solo Luis, Sofi y yo los vimos , el resto se conformaron con el primero. Son construcciones grandes redondas, decoradas con imágenes de la biblia, solo queda alguna pintura del siglo XVII el resto está mal restaurado con colores chillones, pero los dibujos son divertidos, con unos demonios muy chistosos.
Nos ensenaron el museo, las llaves las guardaba un abuelillo con gafas de culo de vaso y que tenía que hacer birguerias para doblarse y con la llave que llevaba al cuello poder abrir la puerta. Estaban orgullosísimos de su museo que consistía en unas coronas y un par de libros, penoso pero curioso. El resto se quedó entretenido rodeado de niños y mujeres intentando venderles recuerdos. El plato fuerte fue ver a los hipopótamos, primeros grandes animales africanos que veíamos. Luis pudo hacerles buenas fotos (por cierto, las fotos que pensaba que había perdido, las ha recuperado). Se me olvidaba aquí nace el Nilo Azul.
Por la tarde pensamos ir a ver las cataratas del Blue Nile, pero como no conseguimos dar con la ruta y amenazaba lluvia lo dejamos para el día siguiente y aprovechamos la tarde para ir al mercado que fue bastante interesante y para intentar escribiros algo, ya que enviarlo fue imposible. Desde la terraza del hotel ya veíamos un montón de especies de pájaros que nos entretenían los desayunos y comidas.
31 de julio Bahir Dar- Debre Marcos
Nos costó trabajo dar con gasolina para el R5, fuimos por una pista regular, hasta las cataratas. Después de dejar el coche se daba un paseo hasta el lugar desde donde se ven. Nos gustaron mucho y la zona era preciosa. Desde allí ya tiramos hacia Addis. La carretera en muy buen estado, ni gente ni vacas. Se podía hacer una buena media. Campos de maíz y algún que otro arbolazo y bosquecillos de eucaliptos finos, que luego utilizan para la construcción.  Seguimos subiendo. Por la tarde lluvia y mucho bambú  y en la carretera vendiendo bonitos muebles de ese material. Las cabañas daban la sensación de estar en llamas, pero solo es que no tienen chimenea y sale el humo por todo el tejado, matando así a los insectos, pero deben tener los pulmones guapos. Ya se ven acacias, enormes, planas y muy verdes como casi todo; solo de vez en cuando se ven desde arriba manchas negras de huertas que están ahora arando y sembrando. 
No hemos tenido ningún control de policía  pero lo de la carretera limpia de vacas y gente fue solo un espejismo. La tarde vuelve a ser un jolgorio de burros, cabras, personas, caballos, ovejas, perros y sobre todo niños yu-yu.
1 de agosto Debre Markos. 
A las ocho, en marcha. La carretera ha empeorado, asfalto roto y tole y sigue siendo un hervidero, son trescientos Kms. pero posiblemente, si la carretera sigue así, llegaremos al anochecer.
El paisaje espectacular, vamos bajando hacia el Nilo Azul de 2500 mt. a 1100, vamos metidos en las nubes  Enormes cortadas de roca marrón. Sobrecoje la bajada. Atravesamos el Nilo por el puente que construyeron los japoneses y vuelta a subir. Sera la última vez que veamos el Nilo. Cañonero impasible, no se ha calentado nada. Volvemos a subir hasta los 3100 mt. Nos cruzamos con gente cargada con enormes fardos, se ayudan con una vara para repartirse el peso, el fardo lo llevan colgando de un hombro y en el otro apoyan la vara que sujeta parte del peso. Nos cruzamos con cientos de personas que deben acudir al mercado de algún pueblo cercano. Algunos cargan en parihuelas a enfermos.
En la subida del Nilo al altiplano, la carretera rota, con pinta de derrumbarse en cualquier momento y con una posible caída de órdago.

Cuando llegamos a Addis(Nueva) Abeba(flor) nos costó mucho encontrar hotel, ese fin de semana se celebraba la graduación de los universitarios y había mucha gente de fuera. Lluvia sin parar, al final encontramos un hotel, el "Taitu", construido en 1898 por los italianos, un sitio agradable, con mucho sabor, con balconada de madera, jardin y varios edificios anexos.
Addis Abeba

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