lunes, 7 de octubre de 2013

17-Tiwi-Lamu-Nairobi

Mangola 9 de Septiembre.
y sigo.
Lamu, 28 de agosto al 1 de septiembre 
Al llegar, no a Lamu sino justo enfrente de la isla, donde dejamos el coche ya notamos los primeros cambios. En Lamu actualmente solo hay tres vehículos, antes sólo estaba el de la policía, ahora hay dos ambulancias también, el resto del transporte en la isla es exclusivamente en burro. Nos dió la bienvenida un cartel publicitario inmenso y que por supuesto era de telefonía móvil; tanto Kenia como Tanzania están plagados de chiringuitos y anuncios de móviles. Han entrado a saco en la era de las comunicaciones; una peste: el único consuelo es que aquí por lo menos es barato y bastante asequible para la gran mayoría. Después de buscar bastante y ver casas y hoteles acabamos en uno que no estaba mal pero, por supuesto, los precios ya no eran los de antes, aunque todavía son soportables. Lo que ya no es soportable es la cantidad de construcciones que han hecho nuevas, sobre todo en Manda (justo frente a la playa de Shela). Antes era un lugar paradisíaco, totalmente virgen, ahora han construido un montón de mansiones con un gusto pésimo, por supuesto de europeos. En la playa de Shela también han construido un montón, entre otros, Carolina de MónacoMike Jagger y otros famosillos. Esto se está echando a perder.
Lamu

A pesar de todo la ciudad conserva su antiguo encanto, el relax de que no haya coches, el ambiente swahili, las calles estrechas que conservan las casa viejas con sus magníficos portones de madera, las calles están más limpias que antaño pero conservan el sabor, la plaza con su enorme árbol en el centro y su mercado de frutas y verduras. Estamos en Ramadán y al mediodía no se encontraba donde comer, pero el desayuno del hotel era potente y con algo de fruta a media mañana lo arreglábamos.  La verdad es que otra vez volver al mundo musulmán nos daba bastante pereza, sobre todo a Sofi y a Javi aunque aquí es bastante relajado. 



Paseando íbamos a la playa y volvíamos en barco, otro gran cambio (para peor), los dows (barcos tradicionales de madera y vela) ahora en su mayoría tienen motor y con motor pierden el encanto, uno de los días fuimos a la excursión de pesca, no tuvimos mucha suerte, llovió  no pescamos nada ninguno (incluidos el capitán y su ayudante) y la comida en la playa (ellos llevaban algo de pescado, por si acaso) fue rica pero muy escasita y en cuanto te despistabas ponían el motor y pasaban de vela.
Por otro lado, aunque un poco de capa caída,  algunos de los lugares que nos gustaban para comer se mantenían en pie y todavía hemos podido tomar los deliciosos zumos, mi preferido el de coco del "Olimpic" y comernos unos buenos cangrejos. Paseos por las calles, curioseando tiendas. Por cierto, ahora hay algunas tiendas con cosas preciosas pero totalmente prohibitivas.
Sofi y yo fuimos a visitar un orfanato que ha montado un español y que parece que funciona muy bien, tiene también escuela y hospital pediátrico. Allí nos pusieron un poco al día de los problemas que tiene Lamu. Debido a la sequía que sufre el país ha aumentado la población una barbaridad y ha llegado gente de otras tribus (entre ellos masais, bosquimanos y mujeres y niños somalíes...). Hay muchos huérfanos, igual que nos contaron Pepe y Miguel en Mangola, ya que ha desaparecido una generación y todos los niños han quedado solos o con sus abuelos.
Todos estos días fueron de relax (que ya nos hacía falta), de paseos y de lectura en la terraza-azotea del hotel con increíbles vistas al mar. 
De vuelta, no cogimos escolta, no debían tener a nadie disponible y quedamos en que seguiríamos al autobús de linea, pero era imposible, normalmente iba mucho mas deprisa que nosotros, y lo alcanzábamos cuando paraba a coger pasajeros. Por fin llegamos a Malindi, donde ya no había problemas de bandidos y de allí a Mombasa, donde pensábamos dormir, pero lo que encontramos nos resultó caro y nos fuimos de nuevo a Tiwi, donde volvimos a encontrar a los franceses del camión, y de nuevo despedirnos de la playa.
2 septiembre Tiwi Nairobi.
Fue muy emocionante ver de nuevo a Irene, nos dimos muchos besos y abrazos. Luis y Sofi se acordaban de ella. La encontré muy desmejorada, no de cara, pero había adelgazado mucho y esos pechos como cántaros que la caracterizaban habían desaparecido. Me dio pena, su situación económica es de pena, además de mantener a sus cuatro hijos y pagarles los estudios, la sequía ha hecho que este año sea especialmente malo.
Si puedo seguiré mañana. Besos

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